Para el momento en el cual usted lea estas líneas, las campañas políticas habrán concluido en Coahuila, al igual que en el Estado de México, Veracruz y Nayarit, donde también se desarrollan procesos electorales para la renovación de los poderes públicos.

Tras la conclusión del período de campañas, es decir, a partir de las cero horas de hoy, ha iniciado el denominado “período de reflexión”, el espacio de 72 horas previas a la jornada electoral durante las cuales los ciudadanos, teóricamente al menos, “meditaremos” respecto a la forma en la cual votaremos el próximo domingo.

Teóricamente también, hemos accedido ya a los elementos suficientes para emitir un voto informado, es decir, uno basado en la comparación crítica de las propuestas que los distintos candidatos han puesto sobre la mesa para convencernos de que constituyen la mejor opción para conducir los destinos de nuestras ciudades y del estado.

Sin embargo, a pesar de la descomunal cifra de anuncios en medios electrónicos y del bombardeo que los electores hemos recibido a través de las redes sociales, no está claro si realmente contamos con la información necesaria para emitir un voto informado.

Pese a ello, el tiempo para hablar se les ha agotado a los partidos y sus candidatos —así como a los aspirantes independientes— y, sea cierto o no que ellos cumplieron su cometido, lo que resta es acudir a las urnas y emitir nuestra opinión respecto de quiénes deben recibir la estafeta del poder público.

Lo que resta, incluso por encima del desempeño de los candidatos, es hacer nuestra parte y convertir a este proceso electoral, el próximo domingo, en una verdadera fiesta cívica.

Quien no crea contar con información suficiente para acudir a la casilla que le corresponde, debería usar los tres días de “silencio electoral” para consultar la información disponible en línea respecto de lo dicho durante las campañas. La ventaja de Internet es que no hace falta ir a ningún sitio para tener acceso a los datos de prácticamente cualquier tema.

En la democracia electoral, los aspirantes a los cargos públicos tienen un papel que cumplir durante las campañas, pero los ciudadanos tenemos otro igualmente importante, el cual no podemos ni debemos evadir: a nosotros nos toca decidir y debemos asumir ese papel con seriedad.

Las campañas, como suele ocurrir en nuestro País, no necesariamente cumplieron con la expectativa de convertirse en un espacio para el debate de ideas y el contraste de proyectos, pero eso no puede ser pretexto para que nosotros dejemos de hacer nuestra parte.

Por regla general, los ciudadanos suelen ser los encargados de aportarle calidad a los procesos comiciales. Que esta ocasión no sea la excepción: salgamos el próximo domingo a dar una muestra de calidad cívica a fin de que, con nuestra participación, dotemos de plena legitimidad a quienes, al final del conteo de los votos, serán convertidos en nuestros representantes.