Esmirna Barrera

Los problemas que tenemos en Coahuila son corresponsabilidad de un Congreso permisivo, acrítico, que históricamente cubre la espalda al Ejecutivo

El conflicto postelectoral durará unos meses más y mientras la llama  que han encendido los panistas, udecistas, las minorías del Partido Primero Coahuila y Partido Encuentro Social, así como otros sectores de la sociedad, el llamado a la resistencia civil pacífica y acciones que realice el Frente por la Dignidad de Coahuila continuará. La comunidad priista en la última semana se ha mostrado con sigilo, con un festejo conservador.

Por lo pronto los ojos México están puestos, al igual que en el Estado de México,  en Coahuila por muchas razones. Por el escenario político que aún guarda incertidumbre, porque  en un estado de derecho mientras haya materia de investigación y elementos, la situación puede cambiar ante la demanda de una parte de la ciudadanía y el Frente por la Dignidad de Coahuila que argumenta un fraude electoral.

Claro está. Como en todo juicio, existen dos partes. La autoridad electoral, que subraya que la elección no deja dudas y que fue absolutamente legal, y el PAN y sus aliados, que enumeran una serie de irregularidades para demandar la nulidad del proceso.

En las redes sociales las denuncias sobre el particular persisten hasta estos días, aderezadas con declaraciones polarizadas de los contrincantes.

Todo esto, en el contexto de una desconfianza de siempre hacia la autoridad electoral, pero sobre todo  porque el resultado de la votación en un hecho histórico arrojó que la oposición tendrá mayoría.
 En más de 80 años de gobierno del PRI,  los diputados electos de oposición por primera ocasión tendrán mayoría y eso  implica una responsabilidad social mucho mayor, de compromiso real con la sociedad y de ser un verdadero contrapeso ante el poder Ejecutivo, sea cual sea el resultado del Tribunal Federal Electoral, el llamado Trife.

Ante cualquiera de los dos escenarios donde se ratifique a Miguel Ángel Riquelme como Gobernador Electo o donde se convoque a nuevas elecciones estatales luego del fallo del (Trife) los ojos de los ciudadanos, los analistas, empresarios y medios estarán en el Congreso del Estado.

Lo estarán porque el Gobernador electo, de ratificarse,  ejercerá un mes el cargo con mayoría en el Congreso (es decir con la actual legislatura) y seguro analizará y definirá temas como la entrega recepción, nombramientos de los Secretarios del Gobierno del Estado que deben  ser ratificados por el Poder Legislativo; presupuesto, la famosa deuda pública y estrategias gubernamentales donde se requiera un aval sin chistar, sin oposición, sin crítica.

El papel del legislador será fundamental, porque es precisamente por el Congreso del Estado donde pasan todos los temas, el presupuesto, la negociación de la deuda, el fortalecimiento a la seguridad pública, la transparencia y el combate a la corrupción entre otros temas torales.

Todos estos aspectos se abordaron en campaña y tendrán que cumplirse,  no solo porque el legislador respete su palabra, sino porque Coahuila, más allá de esta crisis electoral que está viviendo, padece una crisis en materia económica, social, de salud y seguridad, que se refleja en los problemas sociales como: violencia, falta de medicamentos en hospitales, infraestructura escolar, y un largo etcétera.

Necesitamos legisladores responsables que hagan sentir a la ciudadanía orgullosa de sus acciones y que tomen en cuenta la representación que tienen y el papel que jugarán en esta historia social y política.

Los problemas que tenemos en Coahuila son corresponsabilidad de un Congreso permisivo, acrítico, que históricamente cubre la espalda al Ejecutivo, sobre todo como se ha observado en los últimos 12 años.

Coahuila requiere de legisladores que junto con sus equipos trabajen por la reconstrucción y  la dignidad de las instituciones en Coahuila.

El Congreso del Estado se integra por 25 legisladores, 16 que fueron electos por voto directo y 9 plurinominales.

La conformación hasta el momento es la siguiente: Diputados de mayoría; 6 PAN, 3 UDC y 7 del PRI.  Diputados plurinominales: 3 PRI, 3 PAN, 2 Morena y 1 PRD.

Ante este escenario ningún partido tiene mayoría absoluta, pero en esta composición son más los aliados de oposición, que los legisladores priístas que seguro replantearán papel y estrategias. Aquí el punto es que hagan acuerdos a la luz pública y en beneficio de la sociedad coahuilense y no de ellos mismo.

Coahuila, se los demanda.