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Por más de dos horas, los representantes partidistas lanzaron acusaciones mutuas

En un verdadero ring político se convirtió ayer la sesión permanente de cómputo del Instituto Electoral de Coahuila, en la que algunos representantes de partidos se refirieron a la elección como un “marranero y un cochinero”.

Por más de dos horas, los representantes partidistas lanzaron acusaciones mutuas y a las autoridades electorales e hicieron denuncias en torno al tema de la solicitud para anular las elecciones de gobernador y al proceso electoral en general. 

Mientras que el representante de Nueva Alianza, Enrique  Garza, puntualizó que quienes piden la anulación de la elección a gobernador deberían pedir la de las tres porque en las mismas fueron los mismos representantes de casillas. 

“Sólo lo quieren hacer en donde no les favoreció el voto. Que se les hizo trampa es iluso porque si yo fuera a hacerla no les voy a dejar alguna prueba  de que yo fui”, agregó.

También, el representante del Partido de la Revolución Coahuilense, Francisco Botello, dijo que si van a judicializar el proceso, que lo hagan porque los resultados no van a cambiar, pero que dará certeza a la elección.

José Guadalupe Martinez Valero, representante del PAN, señaló que irán hasta las últimas instancias judiciales para defender el triunfo que, dijo, obtuvieron.

Genaro Rodríguez, del PPC, culpó del “marranero y cochinero” en que según él se convirtieron las elecciones a Lorenzo Córdova, presidente del INE