Imagino, estoy jodido porque quiero. Aquello de “echarle ganas” de tan común, exitoso y a la mano para superarse, pues no se me ha dado. 

Imagino igual, porque soy un tipo lumpen, amargado y sin pizca de esperanza ni talento en el futuro. ¿Voy a cambiar? No. Ganar mi primer millón  de dólares al entrar a un puesto de elección política o ser un funcionario de la grilla comarcana la verdad, era broma la columna pasada, no se me da. Ya no se me dio. ¿Por qué los ricos son ricos y los pobres somos pobres? Pues ha de ser una cosa de determinismo amén de religioso y de control político (Santiago 2.5: “¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en la fe…?”), una cuestión de dictamen psicológico, político, cultural y antropológico. En mí caso y también, le agrego leña al fogón: es una decisión. Así de sencillo y simple. 

Pero al analizar la lista de Forbes y los 15 millonarios de México, ¿qué sentimiento le queda a usted? ¿Es válido entonces que ante esta opulencia de quince humanos, gente como Alejandra Barrales, del PRD; Rodrigo Medina, del PRI; Javier Duarte y esposa, del PRI; Ricardo Monreal, de Morena; y un largo etcétera y de cualquier partido político, quieran competir de tú a tú contra ellos al tener al menos propiedades por dos o tres millones de dólares? Los cresos explotan a miles de mexicanos en sus empresas, los políticos agarran el dinero de miles de mexicanos en sus dietas. Caray, no hay ninguna diferencia y nadie, nadie pisa la cárcel por ninguno de los dos bandos. 

¿Por qué los ricos son tan ricos y su abultada cartera sigue creciendo mientras el mundo y el País se empobrece? Pues ha de ser porque Dios los ama y porque los gobiernos los aman y protegen. Según el último Informe Anual de Estadísticas Tributarias en América Latina y el Caribe (1990-2015) de la OCDE, en América Latina la recaudación impositiva (impuestos) a las grandes empresas y sus magnates (ricos), es apenas del 22.8 por ciento del PIB, muy inferior a la media de las economías desarrolladas (34.3 por ciento). El analista Ángel Melguizo así lo clarifica en lenguaje cristiano: “(hay) que revisar las numerosas exenciones fiscales, reforzar impuestos sobre la renta a los ciudadanos con mayores ingresos y luchar contra la evasión fiscal”. Al azar, algunas fortunas de los ricos de México: Carlos Slim tiene una marmaja estimada de 54 mil 500 millones de dólares. En el último año de “trabajo”, su fortuna aumentó 4 mil 500 millones de dólares. Germán Larrea tiene 13 mil 800 millones de dólares. Alberto Bailleres tiene 10 mil 800 millones de dólares… 

Esquina-bajan
¿Por qué estamos jodidos los que estamos jodidos? ¿Por gusto, por incapacidad manifiesta, porque no le hemos echado suficientes “ganas”, porque somos unos indolentes, apáticos y de plano, tercermundistas y conformistas? Vaya usted a saber. ¿Es esto obra de una conspiración mundial, y la verdad, de las cuales soy muy afecto? No lo sé. Pero, aquí le van otros datos para que usted cuadre su puzle: millones de habitantes latinoamericanos no tienen acceso a un sanitario… pero si tienen en su mano un celular con Internet o una televisión HD. ¿Usted qué elegiría, sanitario o celular? Los datos son del reporte de Agua y Saneamiento del Banco Mundial. 

120 millones de seres humanos de América Latina no tienen un inodoro (sanitario) en condiciones adecuadas o de plano, no lo tienen, pero si tienen celular con Internet o bien, una televisión de última generación. El 28 de julio de 2010, Naciones Unidas aprobó el derecho humano al agua y al saneamiento como pilares esenciales de la humanidad y su desarrollo. El año siguiente fue declarado el 19 de noviembre como el “Día Mundial del Inodoro”. Pero no, no hay inodoro a la mano y menos en zonas rurales o de hacinamiento de las grandes urbes. El Informe habla de que en América Latina, un alto porcentaje de niñas abandonan sus estudios antes del cuarto año de primaria por un motivo: la falta de instalaciones sanitarias. Pues no, no pueden hacer del baño como un varón, en cualquier lugar y como sea. Las mujeres son las afectadas en tan tremendo problema. 

En este mismo informe se cita que las suscripciones a telefonía móvil superan los 6 mil millones de dólares, mientras que apenas 4.5 millones de personas tienen acceso a un sanitario limpio diariamente en el mundo. 

Imagino nadie va a cambiar su televisión gigantesca y su móvil de alta tecnología y velocidad, por tener un sanitario limpio, aromático y reluciente. Cuestión de pobreza, entonces. Pobreza monetaria, intelectual, educativa. Y claro, a los magnates de la lista de Forbes, ni les interesa. Cuando alardean de regalar algunos pesos (no dólares), es como si dieran caridad, no acciones filantrópicas que son otra cosa. 

Letras minúsculas
Señoras y señores, me desdigo. Sí voy a entrar a la política (algún día) y ganar mi primer millón de dólares en tres años.