¿Hay algo qué celebrar?Dicen los políticos que los jóvenes son el futuro, será porque siempre los andan dejando para después.

Y por eso muchos de esos chavos, en lugar de estudiar, de convertirse en profesionistas, ciudadanos responsables, prefieran enrolarse en las filas del narcotráfico.

Una manera de ganar dinero fácil y rápido.

“Es mejor vivir un año como rey, que toda la vida jodido”, me dijo un día un muchacho de 17 años, preso en el tutelar para menores por el delito de secuestro y facilitación delictiva: o sea un niño halcón.

Varias veces he cubierto para el Semanario denuncias de estudiantes que se quejaban de que el Gobierno no cumplía con los programa de apoyo a su educación.

Me refiero al mentado Programa Nacional de Becas (Pronabes), que por cierto, quién sabe si todavía exista.

Daba tristeza y pena escuchar a estudiantes talentosísimos de todas las áreas del conocimiento, reclamar al Gobierno por sus becas.

Eran muchachos de universidades públicas, habitantes de colonias populares, hijos de madres solas, obreros, familias extensas que precisaban de ayuda para seguir estudiando.

Chicos con futuro brillante por su desempeño escolar, pero que requerían de un empujón para concluir sus estudios.  

Vaya a saber cuál haya sido la suerte de esos jóvenes, si continuarían la escuela o desertarían para buscarse la vida en las calles.

Nunca me preocupé por seguirles la pista.

Malamente.

Eran los años de la malandrada y ellos un caldo de cultivo perfecto para las organizaciones delictivas, carne de cañón para los criminales.

Y al Gobierno que ni le importaba.

Las becas no llegaban a tiempo y si llegaban, llegaban incompletas.
A otros de plano les habían quitado la ayuda, en fin.

Por eso le digo que al Gobierno no le interesan los jóvenes y parece que menos los estudiantes. 

No es una casualidad entonces que México se halle en los últimos lugares en el tema de educación, según la OCDE.

Y alguna gente, no sé si pensante o maliciosa, sospecha que es una vil estrategia del Gobierno para mantener a sus jóvenes ciudadanos adormilados, en el letargo. 

Hoy es 23 de mayo, “Día del estudiante”.

¿Habrá algo qué celebrar?

Yo digo que no.