El organismo internacional no está dentro de las autoridades ante las cuales puede llevarse el caso de la elección coahuilense, por lo que habrá que esperar a que éste dé su versión

De acuerdo con un comunicado de prensa difundido el fin de semana anterior por el Partido Acción Nacional, su dirigente, Ricardo Anaya, así como el excandidato a la gubernatura de Coahuila, Guillermo Anaya, sostuvieron una reunión con el secretario general de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, a quien habrían expuesto las razones por las cuales dicho partido está solicitando la anulación de los comicios locales.

Del citado encuentro sólo se conoce hasta ahora el boletín de prensa con el cual la dirigencia nacional del PAN difundió el encuentro, así como una fotografía con la cual se acompañó el documento y que ofrece sólo unos pocos detalles sobre la conversación sostenida.

El más llamativo de estos detalles es que Acción Nacional sugiere en su comunicado que habrían logrado construir una suerte de “canal de comunicación” con la OEA cuyo propósito sería que dicho organismo le diera seguimiento al proceso de la impugnación presentada ante los tribunales y mediante la cual se ha solicitado la anulación de la elección de Gobernador.

Valdrá la pena que el propio Luis Almagro pueda precisar, de cara a la opinión pública, si la OEA tiene interés en realizar dicho seguimiento y si eventualmente se ha comprometido a intervenir de alguna forma en el procedimiento, o a emitir una opinión al respecto.

Y vale la pena porque, más allá de la capitalización mediática de la foto distribuida por Acción Nacional, ciertamente la Organización de Estados Americanos carece de facultades para “dar seguimiento” a los procesos electorales de sus países miembros o para “pronunciarse” respecto de estos y mucho menos para sancionarlos.

Pero si en la reunión sostenida con el dirigente nacional del PAN, el secretario Almagro hubiera establecido algún tipo de compromiso, el hecho marcaría un precedente en términos de la actuación de dicho organismo internacional y eventualmente podría ser el detonante de un conflicto internacional entre la OEA y el Estado mexicano.

No es una cosa menor deslizar la posibilidad de que un ente multilateral como la OEA pudiera “pronunciarse” respecto de los comicios de cualquier país del continente y crear con ello la percepción entre la ciudadanía de que un litigio conflicto poselectoral –como el que actualmente vive nuestra entidad– “ya escaló a nivel internacional”.

Hasta ahora, por supuesto, solamente conocemos la versión que de la reunión nos ha ofrecido el Partido Acción Nacional y su dirigencia. Será muy importante que en las próximas horas Luis Almagro ofrezca su propia versión de los hechos y puntualice los compromisos que, en su caso, hubiera realizado en relación con la elección de Coahuila.

Más allá de la percepción que cada quien tenga respecto del resultado electoral, lo cierto es que la controversia se encuentra en los tribunales, que estos apenas ayer recibieron los expedientes de las impugnaciones y que la OEA no figura en el catálogo de autoridades ante las cuales puede llevarse el caso, razón por la cual no parece adecuado crear la percepción de que, eventualmente, dicho organismo podría pronunciarse al respecto.