Los aspirantes a un puesto público deberán replantear su diagnóstico sobre la entidad ante este nuevo paradigma del cual no se sabe qué tan fuerte será el reajuste

El gran tema de la semana en la agenda pública fue Donald Trump y las acciones que comienza a aplicar en aras de fortalecer a Estados Unidos y que de manera colateral afectan a México. 

Sin lugar a dudas –como lo hemos reseñado en este espacio– hay un nuevo paradigma mundial con la llegada de Trump a la Presidencia de los Estados Unidos. México tendrá que cambiar su vida social, política y económica con la llegada del republicano a la Casa Blanca.

En esa coyuntura, los aspirantes a un puesto público en Coahuila deberán replantear su diagnóstico sobre la entidad ante este nuevo paradigma. Es cierto, hasta hoy se desconoce qué tan profundo será el reajuste en México y la frontera, pero se sabe que lo habrá. 

Más allá del muro que provoca una fuerte irritabilidad en la sociedad mexicana, la relación comercial entre México y Estados Unidos tendrá un replanteamiento, de eso no queda duda, en donde hay incertidumbre es en los efectos que se tendrán.

A partir de allí, los aspirantes deberán comenzar a pensar qué retos tendrán a futuro. ¿Se volverá una realidad que Chrysler deje de producir –parcial o totalmente– vehículos en Coahuila?, ¿cómo se afrontaría un reto de desarrollo económico de ese tamaño cuando la entidad tiene una muy fuerte vocación automotriz?

Esa interrogante es una de las que se deberán de estar pensando localmente con una mirada universal. No podremos esperar a que nos estalle la bomba.

Si bien es cierto, la actual administración estatal ha tenido fuertes acercamientos en los últimos años con la inversión extranjera proveniente de Asia, aún se mantiene una fuerte relación con los Estados Unidos, como lo es en todo el país. 

Hasta hoy no hemos escuchado a algunos de los aspirantes que al menos plantee alguna propuesta sobre la mesa, ha habido algunos esbozos de manfiestaciones sobre las acciones de Trump. Y a partir de ello, esto se debiera convertir en un tema de atención local.

Así como la vida cambió, hacer campaña en tiempos de Trump también será diferente.

Más allá de los efectos por la nueva convivencia de México con EU, también habrá que estar atentos a lo que se plantea como comunicación política dentro de las campañas. 

Los últimos procesos electorales en México y el mundo han sido por llamarles de una manera: particulares. Desde la campaña de 2012, las redes sociales han tomado fuerza, sobre todo con movilizaciones sociales que han generado una oxigenación en la vida política, pero también han tenido efectos perversos. 

Como ejemplo de esto último –y como ya lo hemos dicho–, en la campaña electoral de Estados Unidos ha habido estudios de cómo informaciones falsas que se generaron a través de redes sociales, tuvieron un mayor impacto que informaciones de medios profesionales como The New York Times, por decir alguno. 

Candidatos que han apostado por redes sociales, que han dejado de lado a los medios de comunicación, lo cual representa un filtro mucho más débil de lo verosímil que se puede retratar en una época de comicios.

El efecto Trump en el proceso de EU aún sigue analizándose, y en Coahuila –como se menciona en la entrevista que hoy presentamos en estas páginas– tendrá un proceso de comunicación política interesante ante las ofertas que se presentan. 

Queramos o no, y desde diferentes ópticas: la vida nacional –incluido hacer campañas– cambiará en los tiempos de Trump.