Por anomalías, los candidatos de oposición formaron un frente ciudadano para, dicen, ‘defender el resultado electoral’

Tres de los candidatos a la Gubernatura del Estado –Guillermo Anaya, Armando Guadiana y Javier Guerrero– anunciaron ayer por la tarde la integración del “Frente por la Dignidad de Coahuila” cuyo propósito sería, de acuerdo con ellos mismos, defender el resultado electoral que aseguran es favorable al primero de ellos.

De acuerdo con el abanderado del Partido Acción Nacional, la jornada electoral del domingo anterior fue “una elección plagada de irregularidades desde un inicio” y señaló como evidencia de ello el escaso avance del Programa de Resultados Electorales Preliminares y su falta de coincidencia con el conteo rápido organizado por el IEC.

De acuerdo con los excandidatos, a quienes en el curso del día de unirían José Ángel Pérez y Lucho Salinas, también aspirantes a la titularidad del Poder Ejecutivo, la autoridad electoral no ha cumplido su función y su actuación ha puesto en entredicho los resultados electorales.

Con base en estos argumentos, los denunciantes convocaron a una marcha de protesta, a realizarse hoy por la tarde en Saltillo, misma que tendrá réplicas en otras ciudades de la entidad, entre ellas Torreón.

Durante el día el abanderado del PAN recibiría también la visita del dirigente nacional de su partido, Ricardo Anaya, quien aseguró que llegarán “hasta las últimas consecuencias” para defender un triunfo que el árbitro de la contienda se negaría a reconocer al “dejar de contar” un tercio de los votos emitidos el domingo anterior.

Con la posición adoptada por los abanderados del PAN, Morena, PT y los dos independientes, parece claro que han decidido declararle la guerra al árbitro de la contienda desarrollando una estrategia tendiente a desacreditar el trabajo del Instituto Electoral de Coahuila.

No sería la primera ocasión que en México presenciáramos un episodio de esta naturaleza. De hecho, es común que los actores políticos, en circunstancias como ésta, culpen al ente organizador de las elecciones de no haber hecho lo suficiente para garantizar la certeza de los comicios.

En el caso específico de Coahuila, sin duda existen motivos para el recelo. El principal de ellos es la evidente deficiencia registrada en el proceso de capacitación de funcionarios de casilla, hecho que se tradujo en la imposibilidad de incorporar al PREP el 28 por ciento de las actas de casilla.

Por otro lado, el IEC –y en específico su consejera presidenta– no han sido particularmente atinados a la hora de comunicar la información que requiere el público para comprender lo que ha ocurrido y eso sin duda contribuye a la generación de un clima de desconfianza.

Sin embargo, con todo eso, aún es necesario realizar el cómputo de los votos, procedimiento que permitirá definir quién ganó la elección. En este sentido, las protestas a las cuales ha convocado el denominado “Frente por la Dignidad” se antojan medidas apresuradas que obedecen más a una estrategia política que a la defensa real de un resultado electoral incierto.

Esperemos que la prudencia se imponga en las próximas horas y evite que la pasión se desborde, pues parece demasiado temprano para hacer sonar los tambores de guerra.