Funcionarios de casilla se encontraron con la triste realidad, donde la apatía sigue siendo un cáncer para el proceso democrático. Foto: Vanguardia
Los prepararon para recibir y contar los votos, pero ser funcionario de casilla implicó una cita de hasta 14 horas con lo mejor y lo peor, tanto de uno mismo, como del pueblo...

Se llama Alicia y es maestra jubilada. A pesar de sus años de experiencia en la docencia, este domingo aprendió en un escritorio que perseguir a un conejo llamado democracia, puede ser más difícil de lo que suena. Tras armar con esmero su casilla, la señora con el maquillaje perfecto, empezó a recibir lo que nunca en su vida como una respetada figura social: insultos, abucheos y silbidos. Unas mujeres en la fila la acusaban de hacer “chanchuya” y cosas peores. Pero no era su culpa que la apertura se retrasara.

La gente de la mesa directiva se hacía brillar por su ausencia, pasado el tiempo límite.

Los lineamientos marcaban que era imposible empezar. Además, como después corroboró José Siller, supervisor electoral de la Zona Norte, no era obligatorio empezar en punto de las ocho de la mañana, pues se debía dar prioridad a que los funcionarios siguieran su ritmo de trabajo y no existía tal cosa como una hora específica para apertura de casilla. Pero explicarle eso a personas que tenían que trabajar o simplemente se quitaron unas horas de sueño para hacer fila y votar, puede ser una experiencia poco agradable. 
Entre la culpa —porque los representantes de partidos empezaban a agitarse— y el coraje de presenciar “la flojera del mexicano en su máximo esplendor”, la presidenta de casilla tuvo que hacerse de oídos sordos y resolver con personal del INE el asunto. Lo que empezó como una mañana que se anticipa pesada, se transformaba en una pesadilla. Si no se completaba el total de la mesa, la casilla sería inoperable y la gente que esperaba desde temprano no podría votar. 

Este problema se replicó en todo el Estado y las inconformidades iban en aumento. Guadalupe, ama de casa de la colonia Águila de Oro y escrutadora, dijo que le parecía imposible, que tras simulacros y aviso de meses la gente sencillamente no apareciera. La solución fue encontrar voluntarios y ofrecerles una capacitación express. La preparación que recibió ella desde febrero tuvo que ser reducida a diez minutos, para que el proceso pudiera seguir. 

Estos tropiezos dijo, la pusieron al borde de su paciencia y la hicieron ver una faceta diferente de la democracia, “Siempre critiqué las mañas de los partidos, que el menudo y el acarreo, que las loterías, la venta de votos, por eso dije que sí desde el principio. Pero ahorita lo que considero peor que esas prácticas es la apatía, las excusas, para hacer lo que te toca como ciudadano, quedarte dormido. Si no vienes a votar o a hacer tu parte como funcionario mejor no te quejes o acepta que tú estás creando tu realidad mediocre”, externó indignada. 

Aunque hubo momentos de hartazgo, de gente grosera, del cansancio propio de las horas y el espacio reducido, las motivaciones fueron más fuertes. Cada voto, cada persona que esperaba con ansia y respetaba el proceso hacía que la jornada valiera la pena. En un recorrido por distintas casillas, destacaron los jóvenes que ejercían su primer voto con un gran orgullo, además se veía la fe de familias numerosas acudiendo juntas a votar —quizá no por el mismo partido, pero sí con las mismas ganas— y ver cómo el llenado de las urnas iba en aumento.

La falta de seriedad por parte de los funcionarios, puso en peligro la apertura de varias casillas.

El proceso

Este domingo el horóscopo de los nacidos bajo el signo de Sagitario y Capricornio —gente que cumple años entre diciembre y enero— no se equivocaba: “Hoy será un día de trabajo arduo, reconocimientos, baños de realidad y de un profundo encuentro con tu verdadero yo”. En domingo una profecía así parece broma, pero es que la astróloga tenía un az bajo la manga; sabía que desde febrero, los ciudadanos mayores de edad que nacieron entre diciembre y enero fueron llamados por el INE para participar como funcionarios de casilla en este junio.

Quizá el mayor baño de realidad fue para Arath quien acudió a votar, pero declinó estar presente como funcionario de casilla. Cuando le llegó la invitación lo primero que hizo en google fue buscar si era obligatorio o había alguna sanción, al ver que dependía de la buena fe de los ciudadanos, decidió renunciar a este honroso privilegio. Al cuestionarlo sobre su decisión, dijo que no le preocupaba porque “iban a ganar los mismos de siempre”.

Dejaron de ser personas comunes y corrientes para tener en sus manos la posibilidad de defender los votos de todos. A Víctor de 18 años le emocionó mucho recibir su nombramiento y aunque confió completamente en su mamá para que lo despertara, se mostró muy feliz y animado a pesar del calor de medio día. “Yo no vengo a defender a un partido, ni a pelear: vengo a defender nuestra dignidad y la libertad”.

Mientras en el recorrido efectuado por las secciones 0967, 0877, 0977, 0915, 0924 y 0740 los funcionarios de casilla se mostraron muy contentos y la totalidad reportó ningún incidente, una jornada tranquila en cuanto al ambiente, pero con una gran participación. En estas secciones básicas y contiguas incluso después del mediodía ni los secretarios ni los presidentes habían podido comer, pues la afluencia los obligaba a participar al cien por ciento. El entusiasmo se notaba hasta los últimos momentos, por ejemplo en la sección 0740, VANGUARDIA fue testigo de que se permitió el acceso a votar hasta el último minuto. 

Muchos funcionarios se mantuvieron al “pie del cañón” hasta por 14 horas.

Mientras tanto en las redes sociales, la mayoría de las personas que compartieron el Hasthag #FuncionarioDeCasilla, lo hacían con selfies en el proceso electoral y con mensajes de motivación. Por otro lado hubo reflexiones muy valiosas, como la de la usuario Carla Soto quien expresó lo siguiente “Nunca comento este tipo de cosas pero hoy siendo día de elecciones, y que me haya tocado ser presidenta de casilla es muy triste ver como a una persona normal que le toca ser funcionario de casilla no se presente el día de las elecciones y por su culpa no se pueda abrir la casilla si no hasta una hora después, cosa que causo que personas que estaban formadas desde las 8 de la mañana tuvieran que abandonar la fila perdiendo su voto.

Personas neta! Se quejan de la corrupción, se quejan del gobierno, se quejan de todo!!!!! Pero les vale el día que pueden hacer un cambio, que pueden ser testigos de lo que pasa!!! La verdad es que es cierto, el pueblo tiene el gobierno que merece, y todavía es más triste ver que la gente ni siquiera sabe votar! Pues por eso mismo si ni al mismo pueblo le importa su bienestar porque al candidato le va a importar…”.

La participación de la mayoría terminó a las seis de la tarde, cuando se cerró el acceso a las casillas. Desde ahí se reunieron los conteos de votos, y según información de VANGUARDIA, incluso después de las 10:33 pm el proceso seguía, en algunas secciones. Es decir que para algunos funcionarios de casilla y representantes el trabajo implicó más de 14 horas seguidas.

¿Qué es un funcionario de casilla?

* Una ciudadana o un ciudadano, escogido en base al mes de su nacimiento y con la letra inicial de su primer apellido, quien tras recibir una capacitación electoral forma parte de una mesa directiva de la casilla correspondiente. Además, el día de la elección recibe los votos, instala y clausura la casilla electoral.

Errores dejan fuera a los representantes de partido

* El ciudadano Sergio Castillo Lara dio a conocer, a través de Facebook, la manera en que un error burocrático le quitó —a él y una gran cantidad de voluntarios— la posibilidad de participar como representante de partido. Pese a esto, su participación siguió, pues además de emitir su voto, vigiló que no hubiera irregularidades, pero lamentablemente no pudo ejercer la defensa interna de su partido.Acciones

* Instalación de la casilla
* Clasificación de los votos
* Llenado de la documentación electoral
* Integración del paquete electoral