Nohemí Pérez se considera de las lideresas de la vieja guardia y ha ayudado a su partido en gran parte de sus 67 años de vida. Fotos: Vanguardia/Luis Castrejón
Antes había solamente una presidenta de sector, ahora es toda una estructura de presidentas, promotoras, coordinadoras de manzanas y hasta de cuadra

Por: Jesús Peña/Fotos: Luis Castrejón
jpena@vanguardia.com.mx

Jamás lo hubiera imaginado ni mucho menos creído, pero hace algunos días escuché de varias bocas una sentencia escatológica:

Que las lideresas del PRI, “las bueneras” se están extinguiendo, que a punto están de desaparecer.

Ayer me lo confirmó la mismísima Nohemí Pérez, una de las dirigentes priístas de la vieja guardia, cuyo liderazgo le vino de abolengo, de doña Domitila, su mamá.

“Se están acabando, ya pueden contarse con los dedos”, dice Nohemí y las cuenta: María Herrera, que ya está muy grande y enferma; Licha Gómez, Yolanda Rocamontes, Agustina Robles, Gudelia Echeverría, Flora Villegas, hoy fustigada por la diabetes; y la propia Nohemí.

Las demás, las de la nueva ola, las de última generación, aseguran las cabecillas priístas, no tienen nada que contar, son simples trabajadoras sociales, sin título y con poca experiencia, que no sirven a la gente como deben.

“Nosotros batallábamos mucho para el agua, para la luz, para el drenaje, para el pavimento y ahora las nuevas generaciones ya encontraron la agüita entubada, el pavimento.

Nosotros que andábamos en el lodazal, que cargábamos la tina de agua del arroyo pa tomárnosla”.

Yolanda Rocamontes (blusa negro y blanco con pantalón de mezclilla) posa junto a encargadas de sector y cordinadoras de manzanas. Fotos: Vanguardia/Luis Castrejón

Porque en los tiempos de Nohemí, de Yolanda y de Licha Gómez, las lideresas, pero las lideresas de a de veras, no las piratas, trabajaban 24 horas, 365 días del año.

“Ya estoy viejita yo, míreme las canas, pero no se me quita el ánimo de seguir trabajando, porque traemos la escuela de nuestros padres y de nuestros abuelos”.

Me dijo Nohemí en su casa—oficina de la colonia Rosa María Gutiérrez.
Un domingo cualquiera para Nohemí, porque ella, me contó, no tiene que andar en las calles, como las otras, tocando puertas ni hostigando y amenazando a la gente para que vaya a votar.

“Puede venir a las reuniones que tengo cada ocho días, solitas van llegando, no hay que ’oye vamos a tener reunión mañana, tienes que venir, sino te voy a quita esto’, no, mis respetos”, cuenta.

Y su labor de gestoría no es nada más en tiempos de elección, es siempre, se ufana.

Las otras lideresas, las de hoy, las advenediza, qué historias van a contar, insiste Nohemí.

Definitivo: a las lideresas de ahora, ya no las hacen como antes.

“La líder se encarga de todo y la trabajadora social pos nomás de lo facilito. 
Yo le puedo decir que en esta colonia empezamos con cobijas, con cartones. Aquí era puro monte señor, puro monte”, dice Nohemí. 

Y dice que ya están quedando muy pocas, pero muy pocas, porque ya no hay como las lideresas de antaño, que servían a la gente por la pura satisfacción de servir.

Nohemí heredó la responsabilidad de su madre doña Domitila y ha estado ayudando muy de cerca a los políticos de poder en el Estado. Fotos: Vanguardia/Luis Castrejón

Nohemí tiene ya 67 años y cuatro de que la están dializando a causa de la diabetes que a veces la tumba de cansancio,

“Ahora mis sobrinos, mis nietos, son los que me ayudan, porque ya estoy un poquito enferma, pero no he dejado de trabajar, ni pienso dejar de trabajar, primeramente mi Dios”, dice Nohemí quien todavía tiene a su cargo 11 colonias, 11.

¿Qué hará el PRI sin estas mujeres que, a decir de ellas mismas, han llevado al trono a muchos políticos?, sólo Dios sabe.

Era otro estilo de liderazgo, me dijo Dora Villasana, ex lideresa del PRI, ahora panista.

Que porque a ellas nadie les pagaba, como a las gestoras de hoy, y es por eso, por ese añejo liderazgo no a nadie le deben nada.

Yolanda Rocamontes, otra de las de la vieja guardia, dice que como todo en le vida los liderazgos del PRI, liderazgos de barrio, de colonia, han cambiado.

Fotos: Vanguardia/Luis Castrejón

Antes había solamente una presidenta de sector, ahora es toda una estructura de presidentas, promotoras, coordinadoras de manzanas y hasta de cuadra.

La mañana de las elecciones que platique con Yolanda, la fundadora de la Guerrero y otros cuatro barrios, en su casa de la colonia Centenario, vi en su casa a algunas de esas promotoras alistándose, quiero pensar, para llevar a la gente a las casillas.

“Éramos contadas las líderes, ahora ya hay mucha líder nueva, también porque era necesario. Muchas ya han fallecido o muchas ya están retiradas porque no pueden trabajar”.

Yolanda tiene ya 73 años de edad y 40 de liderazgo, aún así dice que va a seguir activa en el priísmo, hasta que Dios quiera.

Y presume en su sala las fotografías que se tomó con el otrora alcalde Óscar Pimentel y las más recientes con el gobernador Rubén Moreira, durante una entrega de apoyos a la colonia que hubo el pasado 6 de mayo. 

“Como líderes nos siguen dando el mismo lugar, saben quiénes andamos gestionando a diario, porque las líderes muevas casi no. A nosotros tú nos ves diario, en el agua, en la luz, en presidencia”.

—¿Les pagaban?—
Nunca tuvimos sueldo, nunca nos pagaron. Nosotros lo que pedíamos era la facilidad para vender terrenos y de los terrenos te ganabas algo. Nunca dependimos ni del gobierno ni de los funcionarios.

Y a mí me vuelve a asaltar la misma duda: ¿Qué será del PRI y de sus políticos, cuando sus lideresas les falten?

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