Compartidos. Varias bolsas llenas de ayuda llevaron al ejido El Jazminal vecinos de la colonia Los Pinos, de Ramos Arizpe, y la Casa de Rescate Cristo Vive. Fotos: Vanguardia/Cortesía
Cristo Vive y vecinos de la colonia Los Pinos viajan más de 100 kilómetros para entregar despensa, agua y hasta una cama en el ejido El Jazminal

La travesía fue dura, pero llegaron a “El Jazminal”, municipio de Saltillo para compartir un poco, un mucho de lo que tienen.

El domingo pasado en la mañana vecinos de la colonia Los Pinos de Ramos Arizpe y congregantes de la Casa de Rescate “Cristo Vive”, salieron en caravana para llevar ayuda a los habitantes de este comunidad marginada del sur de la ciudad

60 kilómetros de carretera, 40 de terracería, casi 40 grados de temperatura, no les impidieron cumplir con su obra social.

Fraternidad. En una camioneta con remolque fue trasladada la ayuda.

Al principio, la gente los recibió desconfiada, pero luego sonó la campana del templo de la Purísima Concepción y el ejido se congregó todo.

Hubo un convivio con pastel y refrescos, que los de “El Jazminal” agradecieron mucho, porque allá no entran ni los camiones vendedores de refrescos.

Después comenzó el reparto de ropa, juguetes, cobijas, edredones, sábanas, despensa y agua embotellada, que se juntaron con el apoyo de los vecinos de la colonia Los Pinos de Ramos Arizpe y la Casa de Rescate “Cristo Vive”.

El agua embotellada les vino muy bien, porque hace un año que se descompuso la bomba del pozo de “El Jazminal” y la gente tiene que tomar del estanque donde beben los animales.

‘Hogar’. Algunos habitantes de El Jazminal habitan en vagones de ferrocarril.

Al final los voluntarios visitaron a Marianita Herrera Castillo y sus hijos Mila, Chuy y Lupita, que viven en un viejo vagón de tren y les obsequiaron una cama y despensa.

Marianita y sus hijos recibieron agradecidos los regalos.

A su regreso, los de la caravana se sintieron satisfechos de su labor, pero sorprendidos por las condiciones de pobreza que padece este ejido.

VANGUARDIA publicó el pasado 29 de abril la historia de una familia con 3 menores que habitan en un pueblo desolado del desierto, donde los furgones de un ferrocarril abandonado son utilizados como casas.  

Alegría. Chuy y Lupita recibieron una cama.