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No se puede "ceder por ceder", dice Bolivia. Aún dividida la OEA sobre el punto. Almagro se mantiene en respaldo de la fórmula que plantean México-EU y otros

Cancún, Quintana Roo.- El secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray adelantó, a pocas horas de que se reanude la polémica Reunión de Consulta de la OEA sobre la crisis interna de Venezuela, que frente a la confrontación de dos posturas opuestas, cada una con el respaldo de 14 votos, lo que se pretende es lograr un consenso y reducir las diferencias entre los documentos pendientes desde la primera ronda, que quedó en suspenso desde el 31 de mayo en Washington.

En una conferencia de prensa conjunta, al lado del secretario general de la OEA Luis Almagro, el canciller mexicano expresó que se aspira a que “se apruebe un solo documento”. Pero reconoció que la delegación mexicana ha seguido cabildeando “en el mejor ánimo constructivo” para obtener el respaldo de la mayor cantidad de votos posibles. México es promovente, junto con Estados Unidos, Canadá y Panamá, de uno de los dos textos.

A su vez, en entrevista aparte, el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia Exteriores de Bolivia, Fernando Huanacuni Mamani, confirmó que se busca construir una posición de consenso sobre la crisis de Venezuela, “pero ese consenso no debe significa transar por transar o ceder por ceder. Hay que respetar el principio de soberanía de los Estados, no se puede vulnerar bajo ningún consenso”.

Añadió que si no hay una cláusula que asegure el respeto a la soberanía de los Estados, consideró difícil que se llegue a ese acuerdo.

Por el momento, de los 35 Estados miembros de la OEA, 14 respaldan un documento que demanda que el gobierno de Caracas tome medidas de política interna y otros 14 promueven el segundo, que da prioridad al diálogo interno y a soluciones decididas por los propios venezolanos. Para lograr un complicado consenso se requeriría un resolutivo aceptado por 23 gobiernos.

Los tres escenarios posibles para esta tarde, según Videgaray, son: que se logre romper el impasse y se apruebe un resolutivo por consenso o por mayoría simple; que la reunión de Consulta decida delegar el tema a la Asamblea General o que decida que el tema no está agotado y la Reunión de Consulta –con la que Venezuela no está de acuerdo—siga en otro momento.

El canciller mexicano expresó que la delegación venezolana –la más numerosa de las que asisten a la asamblea general—es “muy bienvenida” a México y se manifestó complacido por la decisión del gobierno de Caracas de asistir, a pesar de haber adelantado hace dos meses su “desalentardora” pretensión de salirse de la OEA.

En contraste con el tono diplomático del mexicano, el uruguayo Almagro, quien creyó necesario recordar su origen político de izquierda, afirmó que “el abordaje de la OEA va a seguir siendo necesario para resolver los requerimientos de democracia y derechos del pueblo de Venezuela”.

Aludió a la condición de excepción de ese país en el contexto continental: Dijo: “En el continente los procesos democráticos se han mantenido con fortaleza y vigencia salvo en un país donde se ha quebrantado la institucionalidad democrática”. Y remató: “Esto no es intervención ni injerencia”.

Acto seguido enumeró lo que a su criterio, que está fielmente plasmado en el documento que promueve México, Venezuela “necesita” hacer: un cronograma electoral que programe los comicios legislativos que quedaron pendientes; dejar sin efecto el plan de Maduro de convocar a una nueva asamblea constituyente; respeto a la integridad y autonomía de los poderes legislativo y judicial; liberar a los “presos políticos” y facilitar un canal humanitario para hacer llegar a la población medicinas y alimentos. Solo con ello, insistió, Venezuela “recuperará la institucionalidad democrática”.

La postura expresada por Videgaray difiere con algunos matices ante la dureza de Almagro. El canciller mexicano insistió en que su gobierno “está interesado” en intentar que Venezuela esté de acuerdo con la resolución que aquí se alcance. También enfatizó que la salida de la crisis del país andino debe lograrse mediante el diálogo “en primer lugar entre venezolanos y también con la coadyuvancia de la comunidad internacional. Con ese fin, agregó, él personalmente se ha reunido no solo con funcionarios del gobierno de Maduro sino con representantes de la oposición. “Todas las voces cuentan”, dijo.

Además de secundar a Almagro en la exigencia para que en Venezuela “se respete a la Asamblea Nacional”, se defina ya un cronograma electoral y se liberen a los “presos políticos”, en lugar de demandar “dejar sin efecto” la convocatoria a la Constituyente, expresó un exhorto para que el régimen de Maduro “reflexione” sobre la pertinencia de esta convocatoria, que solo ha provocado “mayor polarización” en ese país. Es un tema “que se debe reconsiderar”, añadió.