A Iba la lechera al mercado con su cántaro.
El fabulista la vio y dijo con malévola sonrisa a los aldeanos:
–La muy tonta viene pensando que venderá la leche; que con el dinero comprará huevos que le darán pollas que serán luego gallinas que cambiará por una vaca que le dará terneros que venderá para comprar una casa, y ya dueña de una casa no le será difícil conseguir marido. Pero el cántaro se le caerá; perderá la leche, y así sus sueños no se cumplirán.
Oyó eso la lechera. Alzó el cántaro y lo quebró en la cabeza del fabulista, que quedó tundido y enlechado entre las carcajadas de la gente.
Dijo la lechera:
–No tendré nada de lo que he soñado, pero si lo tuviera no me sentiría tan feliz como ahora que rompí mi cántaro en la cabeza de este hombre malo, mezquino y envidioso.

¡Hasta mañana!...