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Si eres un viajero empedernido, te tenemos buenas noticias: puede que tu hijo también lo sea.

El wanderlust o deseo irrefrenable de viajar, puede ser genético. Si tus padres almacenan fotografías de sus viajes alrededor del mundo como si fuesen reliquias, puede que seas portador del gen DRD4-7R. Una variación de este gen, que lo posee el 20 por ciento de la población mundial, está asociada con el deseo por lo desconocido.

En el famoso blog de Dawn Maslar se explica que la protección de las hembras hacia sus crías -o de las mamás y sus hijos- es una de las explicaciones biológicas que responden a la curiosidad de los humanos de descubrir lo que existe más allá de lo que conocemos.

La autora del blog explica que ese 20 por ciento de la población se localiza, en su mayoría, en el continente europeo. Así que la próxima vez que subas a un avión y contemples la inmensidad de la ciudad sobre la que vuelas, pregúntate si es debido a tus genes.