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Es cierto que el jefe de una empresa debe buscar la manera de que sus colaboradores se comprometan con lo que hacen, pero recuerda que el que juega el partido cada día eres tú

Si estás esperando a que un incentivo mágico te llene de motivación y te impulse a realizar tu trabajo, te vas a quedar sentado. Mucho se ha responsabilizado a los líderes y gerentes por la falta de motivación de los colaboradores, sin embargo, la realidad es que no sólo en tus jefes recae la responsabilidad de que cada día te dispongas a realizar tus labores con entusiasmo. Eso es algo que también depende de ti.

Los jefes pueden hacer mucho, pero el colaborador tiene que responder a esos estímulos. Eso fue lo que destacó un informe realizado por la consultora Gallup. 

“Si los empleados no asumen cierto nivel de responsabilidad por su propio compromiso, los esfuerzos que hagan sus organizaciones, líderes, gerentes y equipos, van a tener un efecto limitado”, sostiene el informe de Gallup, el cual le da un valor preponderante a la motivación. 

Sólo dos de cada 10 gerentes son realmente buenos motivadores, así que si los empleados no tienen la suerte de trabajar bajo la dirección de esos dos individuos, seguramente tendrán que crear su propia motivación. 

Pero, ¿qué es un empleado motivado? La consultora Gallup lo explica de esta manera: “Los empleados motivados empiezan el día con un sentido de propósito y lo terminan con un sentimiento de logro. Tienen siempre altos niveles de tenacidad y energía, y muestran entusiasmo, dedicación  y orgullo en todo lo que hacen. En general, son positivos y suelen ser muy productivos”, dice Gallup. 

¿Quién juega el partido?
La motivación es una elección. El que adopta la motivación tiene la responsabilidad de entender cuáles son los objetivos y metas de la empresa para lograr que su trabajo sea exitoso. Pero la responsabilidad última está en su persona.

 “Es cierto que ayuda tener un jefe inspirador, pero la responsabilidad es del trabajador”, sostiene el informe Gallup, y con él coincide Susie Warman, directora de la consultora Blue Wing Coaching. 

Esta especialista asegura que para encontrar esa fuerza positiva tienes que sentir el compromiso alrededor de lo que hagas porque el que está realmente “en la cancha” eres tú, así que tienes que buscar cómo afrontar los retos del día a día. 

“¿Quién juega el partido? Pues los jugadores. Y ¿quién es el responsable de chutar a gol? Los jugadores. En cuanto usted tenga entendido qué es lo que se vale y no se vale, puede jugar libremente el partido, así que no puedes estar preguntándole todo el tiempo a tu jefe si le tiras o no un pase a tu compañero de al lado”, señala Susie Warman, la especialista antes mencionada.  

El valor de tus fortalezas 

No es fácil, pero es mejor empezar a buscar la motivación lo antes posible. Es necesario que identifiques cuáles son las condiciones bajo las que mejor trabajas y cuáles son los hábitos, buenos o malos, que hacen que tu motivación aparezca o desaparezca. Esto te ayudará a privilegiar los hábitos más positivos, que te ayuden a generar el compromiso. 

“Un gran comienzo es utilizar tus áreas de fortaleza para hacer más fuerte tu rol cada día. Tus áreas de fortaleza suelen acelerar el desarrollo de buenos hábitos de trabajo y suelen llevarte a un mayor compromiso, al igual que pueden amortiguar el estrés y las emociones negativas”. 

Esas “fortalezas”, son las que le porporcionan al individuo una capacidad de desempeño casi perfecta para el desarrollo de las  tareas que se le encomienden”. 

En este mismo sentido, Susie Warman asegura que en este camino hay que encontrar cuáles son los objetivos personales para que los empates con la organización y puedas tener claro qué es lo que se espera de ti. 

No importa si tu jefe no te lo ha dicho (debería de haberlo hecho) o si tu puesto no tiene funciones definidas en el organigrama. Necesitas conocer tus fortalezas para que puedas mostrar lo que se espera de tu desempeño. 

“Con base en esto, arma tu plan de trabajo y busca apasionarte con lo que haces. Eso es lo que va a marcar la diferencia entre la gente que sobresale y la que no lo hace. Gente que se vuelve responsable y que soluciona las cosas sin esperar a que otros se las solucionen… Eso es lo que va a hacer la diferencia”, explica Susie Warman.

Lo más importante

“Los cambios en tu motivación quizá no se darán de un momento a otro, pero la recomendación es que observes tu progreso, ya que ése es tu principal motivador”, de acuerdo con la investigación de Teresa Amabile, profesora de administración en la Escuela de Negocios de Harvard, la cual se dedica a estudiar la psicología del día a día en la oficina. 

“De todas las cosas que pueden aumentar las emociones, la motivación y las percepciones, durante un día de trabajo, la más importante es el progreso que has logrado con tu propio esfuerzo. 

“Cuando la gente siente que ha avanzado, aunque sea poco, se vuelve más creativa y productiva a largo plazo, asegura Teresa Amabile.

Una forma de lograr esos ‘pequeños progresos’ es elaborar cada día una lista de pendientes y prioridades. Esto te permitirá repartir tus acciones de una mejor manera a través de tus horas de trabajo —no importa si tienes horario flexible o no— y justamente, te dará los pequeños triunfos que harán que te sientas siempre motivado. 

Curiosamente, esos pequeños progresos se relacionan con el buen humor. 

El humor, un marcador del rendimiento

Los altos rendimientos de los trabajadores que fueron objeto de un estudio publicado por Gallup, se dieron (en el 80 por ciento de los casos) en sus días más felices y con mejor humor.

En contraste, los retrocesos en el rendimiento ocurrieron sólo en 10% de esos días. Según la investigación de la Consultora Gallup. 

Si empiezas temprano, comenzarás a lograr progresos de inmediato, y el resto de los deberes se te harán mucho más manejables a lo largo del día. 
Si los mejores logros se hacen estando feliz y de buenas, la pregunta es ¿cómo se adoptan esos dos sentimientos?

Sin duda el tema es complejo, pero Tal Ben Shahar, un profesor de la Universidad de Harvard, en sus libros, ‘Más feliz’, ‘Ser feliz’ y ‘Elige la vida que quieres’,  ha dado varios lineamientos que pueden ayudarte a lograrlo. 

El primero es entender que la felicidad, la mayoría de las veces, depende de nuestro estado mental, no de nuestro estatus ni de una abultada cuenta bancaria. 

“A excepción de algunas circunstancias extremas, nuestro nivel de bienestar está determinado por aquello en lo que elegimos enfocarnos (el vaso medio lleno o medio vacío) y por la interpretación que le damos a los eventos externos”, sostiene Ben Shahar. “Todo depende de si vemos un fracaso como una catástrofe o como una oportunidad de aprender”, señala el experto. 

Él también recomienda poner atención a la conexión entre mente y cuerpo, lo cual se logra con el ejercicio, dormir adecuadamente y comer bien. Todo ello  mejora el estado mental y físico. 

Ahora bien, una recomendación repetida en libros de negocios y de bienestar es que es necesario darle un papel importante a la forma en la que afrontamos nuestras emociones, ya que éstas son un fuerte determinante en el accionar humano. “Date permiso de aceptar el miedo, la tristeza y la ansiedad como algo natural. Y recuerda que rechazar las emociones, positivas o negativas, da pie a la frustración y a la infelicidad”, sostiene Shahar. 

Motívate con esto 

* La forma como empiezas el día suele dictar lo que sucedrá el resto de la jornada. Por eso es importante que cada mañana enlistes tus pendientes y prioridades.

* Trata de que tu trabajo sea una experiencia placentera para que cuando regreses a casa, te sientas orgulloso de lo que lograste durante el día.