Toda la prensa quería preguntarle sobre su futuro en el Real Madrid, pero el jugador no asistió a la conferencia de prensa. Foto: Especial
El capitán de Portugal se limitó a comentar sobre el resultado del juego de ayer y no quizo hablar sobre su futuro en el Real Madrid
No es el resultado que queríamos. Es un partido que teníamos casi ganado y encajamos un gol en los últimos minutos, pero estas cosas pasan. No hay que encender las alarmas, estamos bien, estamos tranquilos”,
Cristiano Ronaldo, jugador de la selección de Portugal.

KAZÁN.- Silencio. Lo había prometido y lo cumplió Cristiano Ronaldo tras su debut en la Copa Confederaciones, donde desafió la enorme expectativa y se marchó del estadio sin decir una palabra sobre su futuro incierto en el Real Madrid.

No era tan sencillo lograrlo: el delantero  tuvo que pasarse por alto el protocolo de la FIFA que lo obligaba a presentarse en la rueda de prensa al haber sido elegido “mejor jugador del partido” del empate 2-2 con México.

No lo hizo —la FIFA argumentó que estaba recibiendo un tratamiento en la pierna—, y su único encuentro con la prensa dejó una escena particularmente tensa: con gesto adusto, la vista fija hacia adelante y dos funcionarios escoltándolo, el astro del Real Madrid recorrió la larga zona mixta ante la mirada de los periodistas.

Sí se detuvo ante la marca que patrocina la elección del “mejor del partido” para ofrecer un comentario limitado solo al encuentro: “No es el resultado que queríamos. Es un partido que teníamos casi ganado y encajamos un gol en los últimos minutos, pero estas cosas pasan”, explicó sobre el agónico empate de México en el descuento.

“No hay que encender las alarmas, estamos bien, estamos tranquilos”, continuó el delantero limitándose claramente a lo futbolístico, porque la situación fuera de la cancha presenta un aspecto diferente.

Justo cuando CR7 estaba por tomar el avión a Rusia, la Fiscalía de Madrid lo acusó el miércoles de crear una estructura societaria para defraudar 16.6 millones de dólares.

Al día siguiente, la prensa desató otro tsunami al asegurar que el jugador tenía decidido irse del Real Madrid y de España por no sentirse suficientemente protegido ante el escándalo fiscal. Los medios de todo el mundo se lanzaron a especular sobre motivos, cifras de traspaso y destinos posibles para el portugués.

“A veces la mejor respuesta es estar callado”, publicó en su cuenta de Instagram con una foto suya llevándose el dedo a la boca en señal de silencio.
Con esa tensión acumulada por el terremoto mediático y el largo silencio se llegó al partido de ayer, donde el mundo pudo volver a ver en acción al futbolista más en forma del planeta.

Su figura centró la atención los 90 minutos en Kazán: la mera mención del delantero cuando la megafonía del estadio anunció su nombre encendió a los 34 mil espectadores, y el bramido se repitió cada vez que la pelota llegaba a sus pies.

Por lo demás, el hombre que viene de ganarlo todo en el Real Madrid y ya hace hueco en sus vitrinas para un quinto Balón de Oro dejó solo destellos aislados de inspiración, sobre todo en el primer tiempo del partido.

En uno de esos fogonazos habilitó casi de espaldas a Ricardo Quaresma para regalarle el primer gol del partido. Minutos después repitió una hazaña similar -esta vez de taco-, pero el tiro de Quaresma salió besando el palo. Otro zurdazo que estrelló en el travesaño anticipó un gol de Nani luego anulado por el videarbitraje.

El resto del partido, Cristiano Ronaldo pasó más bien desapercibido y bien anulado por la defensa mexicana. Muchos se sorpendieron cuando su nombre apareció elegido como el mejor del encuentro.

El máximo goleador histórico de Portugal tampocó pudo continuar su impactante racha con la selección, donde lleva 12 goles en seis partidos internacionales desde la conquista de la Eurocopa hace un año.

Este miércoles, ante Rusia, tendrá una nueva oportunidad de volver a marcar. Y tal vez de romper su silencio y responder algunas de las preguntas que el mundo del futbol se hace en torno a su figura.