El albergue "Fundación Luz y Esperanza" enfrenta dificultades económicas para atender a las mujeres víctimas de la violencia y a sus hijos
No puedo tener: psicóloga, una abogada y una trabajadora social de tiempo completo porque eso requiere que les tengo que pagar”
Rosa María Salazar, director de Luz y Esperanza.

El albergue "Fundación Luz y Esperanza" enfrenta dificultades económicas para atender a las mujeres víctimas de la violencia y a sus hijos. Rosa María Salazar, directora del refugio, reveló que se han visto obligados a prescindir de algunos trabajadores a quienes se les debe un mes de sueldo. 

“Hemos tenido que hacer otro tipo de actividades en el refugio y en el Centro de Atención Externa, por ahora únicamente estamos dando sesiones grupales un día y atención de trabajo social otro día, porque ya es un trabajo voluntario de los profesionistas que están ahí”, dijo.  

En el albergue se tuvo que prescindir de los servicios de más de 10 profesionales y únicamente se quedaron algunos que prestan sus servicios medio tiempo, mientras otros lo hacen de manera voluntaria. 

“Todo el mes de mayo se lo debo al personal”, sostuvo Rosa María Salazar. 
Anteriormente el albergue Fundación Luz y Esperanza atendía a 20 mujeres al día con diferentes tipos de actividades; sin embargo, ahora se han tenido que adoptar nuevas medidas que se adapten al presupuesto que hay. 

“No puedo tener: psicóloga, una abogada y una trabajadora social de tiempo completo porque eso requiere que les tengo que pagar, antes tenerlas a las tres nos daba oportunidad de atender a diario a aproximadamente 20 mujeres y ahora no las estamos atendiendo diariamente, sino que sólo nos encargamos de atender a las que aceptaron ir a sesiones grupales de psicología y a las que van a trabajo social. 

“En el refugio trabajan 10 profesionales; en el Centro de Atención Externa trabajan otros 10 profesionales. A todos tuvimos que darles las gracias por el momento”, y reveló que el refugio únicamente trabaja con el apoyo de una psicóloga y una enfermera de medio tiempo, una trabajadora social de tiempo completo, así como una persona de vigilancia.

El resto del trabajo es repartido entre los directivos, incluso la misma directora se queda durante dos o tres días a la semana dentro del refugio por las noches. 

Para sostenerse el albergue requiere de al menos 300 mil pesos mensuales que son utilizados para el pago de arrendamiento, alimentos, servicios, combustible y los honorarios de los profesionales que laboran de tiempo completo. 

EL RETRASO

Estas dificultades económicas obedecen al retraso de una convocatoria nacional en la que participan año con año para bajar financiamiento federal y con ello sostener durante un año el funcionamiento del albergue. 

“Cada año se publica la convocatoria a mediados de enero y a mediados de febrero se envía el proyecto y para finales de mayo ya está dictaminado, por lo que el recurso se recibe en julio pero con posibilidad de pagar las deudas adquiridas de mayo en adelante. 

Este año fue diferente por algunas observaciones que hizo la Auditoría Superior de la Federación y eso llevó a que el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva de la Secretaría de Salud (quienes sacan la convocatoria) los llevó a que este año las bases se publicaran hasta finales de febrero/principios de marzo y cerró el 8 de abril”, detalló.  

La convocatoria señala que 90 días después de su cierre se darán a conocer los resultados, por lo que hasta entonces es que se sabrá si se aprobó o no con el proyecto con el que concursaron. 

DATOS 

Por falta de recursos se ve en la necesidad de prescindir de los servicios de 10 profesionales

Ante la falta de recursos, el albergue adeuda un mes de sueldo a varios trabajadores.

Dejó de ofrecer servicios personalizados.

Únicamente ofrece sesiones grupales y atención de trabajo social.

Quienes laboran en ese lugar, lo hacen de manera voluntaria.

Antes de la crisis se atendía a 20 mujeres al día.

Para su sostenimiento, Luz y Esperanza requiere de al menos 300 mil pesos mensuales.’