Los ciudadanos tenemos el derecho de exigir transparencia a los candidatos que compiten en este proceso electoral por alguno de los puestos de elección popular

Aspirar a un cargo de elección popular compromete a ser un ejemplo para la ciudadanía, ya que ésta ve en el futuro servidor a alguien que le pueda servir y apoyar, y no sólo eso, también a un ciudadano comprometido y transparente con quien va a representar con su gobierno.

La interrogante que todos nos hacemos viene luego de que, como lo vio usted en nuestra portada, al menos 37 candidatos, por motivos que no conocemos, no han reportado gastos de campaña ante el Instituto Nacional Electoral (INE).

Resulta pues que reportar gastos de campaña no es obligatorio, hecho por el cual quizás muchos aspirantes no lo hacen, pero de acuerdo con diferentes leyes electorales, el departamento de fiscalización le puede solicitar su reporte de gastos.
Al final de cuentas, si es obligación o no, si conocemos las leyes o no, eso le corresponde a la autoridad electoral, pero lo que a nosotros como ciudadanos nos interesa, son las intenciones de los candidatos.

Y si ahora que apenas comienzan su camino al cargo de elección popular, no muestran transparencia, entonces, como ciudadanos ¿qué podemos esperar una vez que sean elegidos como nuestros representantes o servidores públicos?
Es ahí cuando nosotros como ciudadanos debemos, desde donde nos encontremos, exigir a los candidatos que sean congruentes con la ley electoral, que prediquen con el ejemplo desde ahora, para que en un futuro no se vuelvan a repetir las historias de corrupción.

Porque pareciera ser que este “mal” de corrupción no sólo es un simple un padecimiento sino un cáncer del que no nada más está “enfermo” el estado de Coahuila, sino todo el País, y lo mismo aqueja a instituciones que a las empresas privadas.
Resulta pues que una vez más no debemos dejar pasar un ejercicio tan simple para los candidatos y tomar en cuenta que si buscan nuestro sufragio, primero deben de cumplir con la ley electoral –aunque no se les exija–. 

Finalmente queda de tarea en nuestra conciencia, en nuestra responsabilidad, que si vamos a elegir a un candidato y otorgarle nuestro sufragio, no sea a la ligera, sino de manera libre y razonada, elegir a aquel candidato que predique con el ejemplo, eso  –como ya lo mencionamos – si no queremos que las historias de corrupción de repitan una vez más como en días recientes las hemos visto con diferentes políticos mexicanos.